
El sargazo se ha convertido en un desafío ambiental significativo para el Caribe. La UNAM, en junio de 2025, advirtió que la cantidad de esta alga marina podría duplicar el récord de 2018, estimándose entre 37.5 y 40 millones de toneladas métricas flotando en el trópico. Este fenómeno sin precedentes representa casi el doble de lo registrado anteriormente.
La llegada del sargazo a las costas tiene un impacto negativo en los ecosistemas marinos, afecta el turismo y presenta riesgos para la pesca. Esto se debe a que reduce el oxígeno en el agua y daña la vida marina. Además, su descomposición genera emisiones de gases de efecto invernadero, lo que agrava la crisis climática existente.
Usos sostenibles del sargazo: de desecho a recurso
El desafío que representa el exceso de sargazo también presenta oportunidades. Han surgido proyectos innovadores que buscan transformar esta macroalga en recursos útiles, siguiendo un modelo de economía circular. Un ejemplo notable es SargaBlock, una iniciativa mexicana que emplea el sargazo para crear bloques de construcción ecológicos. Esto no solo ofrece una alternativa sostenible a los materiales convencionales, sino que también fomenta el desarrollo económico local.
A nivel internacional, proyectos piloto buscan convertir el sargazo en energía renovable mediante procesos de biogás, lo que podría reducir su impacto ambiental y, al mismo tiempo, ofrecer soluciones energéticas sostenibles. siempre y cuando se logren resolver los desafíos logísticos y ambientales de su recolección y transformación.
Investigaciones recientes señalan que la proliferación de esta alga responde al cambio climático, la deforestación y el uso intensivo de fertilizantes que desembocan en el mar, alimentando el crecimiento desmedido de estas masas flotantes.
Retos del aprovechamiento del sargazo en el Caribe
Paralelamente, los gobiernos de la región han comenzado a coordinar esfuerzos para abordar este problema. En agosto de este año, México y República Dominicana anunciaron un plan conjunto para combatir el sargazo, mientras que la Secretaría de Medio Ambiente de México (SEMARNAT) lanzó una coordinación regional para transformar el sargazo en un motor de desarrollo sostenible, mediante alianzas con universidades, empresas y gobiernos. El enfoque es claro: pasar de la contención a la valorización de este recurso natural.
A pesar de que existen propuestas con gran potencial, los desafíos persisten. Especialistas advierten que no todo el sargazo recolectado es apto para uso industrial debido a su alto contenido de metales pesados. Esto limita su incorporación en cadenas de valor sostenibles sin un tratamiento previo. La recolección en alta mar y el almacenamiento también representan costos elevados para las comunidades costeras, las cuales ya sufren pérdidas en el turismo.
Un reto ambiental con potencial de futuro
La magnitud del sargazo como problema ambiental no puede subestimarse: su acumulación masiva pone en riesgo ecosistemas y actividades económicas vitales en el Caribe. Sin embargo, su transformación en materiales de construcción, energía y productos alternativos demuestra que este desafío también puede ser una oportunidad para avanzar hacia la sostenibilidad.
El futuro de la región dependerá de la capacidad de gobiernos, academia y sector privado para impulsar soluciones circulares y colaborativas que conviertan al sargazo de una amenaza estacional en un recurso clave para la economía verde del Caribe.