El 10% del CO₂ global está en nuestros edificios y casi nadie habla de ello
Por Óscar García*
Durante décadas hablamos de los edificios como consumidores de energía. Nos preocupamos por cuánta electricidad utilizan, cuántos kilowatts demanda el aire acondicionado o qué tan eficiente es una instalación HVAC. Sin embargo, cada vez resulta más evidente que la conversación comienza mucho antes, incluso antes de que se coloque el primer ladrillo.
Hoy sabemos que casi el 10% del CO₂ emitido a nivel mundial proviene de la construcción, mantenimiento, renovación y deconstrucción de edificios. Alcanzar las emisiones netas cero requiere mucho más que reducir el consumo energético durante la operación de los inmuebles; también exige disminuir las emisiones asociadas a los materiales con los que los construimos, reutilizar recursos, incorporar materiales de origen biológico y replantear la manera en que concebimos el ciclo de vida completo de una edificación.
Según el informe Construyendo el Mañana. Tendencias que Transformarán la Industria de la Construcción y HVAC para 2050, elaborado por Belimo, el consumo operativo de energía en los edificios representa aproximadamente el 30% del consumo energético mundial, cifra que aumenta hasta el 34% cuando se incorpora la energía necesaria para producir materiales como cemento, concreto, acero y aluminio destinados a la construcción.
Las emisiones asociadas al ciclo de vida completo de estos materiales (desde la extracción de materias primas hasta su producción, construcción, uso y disposición final) son conocidas como emisiones incorporadas. Estas emisiones representan más del 6.8% de las emisiones globales de CO₂, porcentaje que aumenta hasta el 10% cuando se consideran también materiales como ladrillos, vidrio y cobre.
Carbono incorporado: las emisiones invisibles del cemento, acero y aluminio
La Alianza Global para los Edificios y la Construcción (Global Alliance for Buildings and Construction, GlobalABC) proyecta que el consumo mundial de materias primas prácticamente se duplicará hacia 2060 bajo un escenario de continuidad de las tendencias actuales (business-as-usual). Además, un tercio de este crecimiento será impulsado directamente por el sector de la construcción.
Bajo este escenario, las emisiones incorporadas asociadas a los edificios prácticamente se duplicarán entre hoy y 2060, aumentando el riesgo de consolidar un modelo de desarrollo intensivo en carbono durante las próximas décadas. La propia GlobalABC señala que, para limitar el calentamiento global a menos de 1.5 °C (2.7 °F), las reducciones en emisiones incorporadas deben acelerarse. Entre las acciones prioritarias se identifican cuatro rutas: evitar el desperdicio y reducir el uso de materiales nuevos, reutilizar elementos constructivos, impulsar materiales de origen biológico y diseñar edificios pensando desde el inicio en el desmontaje y la reutilización futura de sus componentes, bajo el principio de design for disassembly.
Economía circular, biomateriales y diseño para desmontaje
Buena parte de la huella ambiental de un edificio se define antes de que comience la obra. Las decisiones tomadas durante la planeación y el diseño acompañan a una construcción durante décadas. Incorporar estrategias de economía circular desde las primeras etapas puede reducir las emisiones incorporadas entre 10% y 50%, mientras que diseñar edificios flexibles y adaptables permite extender su vida útil y retrasar la necesidad de nuevas construcciones.
En paralelo, materiales que durante mucho tiempo parecían haber quedado relegados están recuperando espacio dentro de la conversación sobre sostenibilidad. La madera, el bambú, el cáñamo y la paja pueden reducir las emisiones hasta en un 40% frente a materiales convencionales, siempre que su obtención y procesamiento se realicen bajo criterios sostenibles.
El futuro del concreto, el acero y el aluminio será bajo en carbono
El concreto, el acero y el aluminio seguirán formando parte del paisaje urbano durante muchos años. Reducir el contenido de clínker y electrificar la producción del cemento puede disminuir las emisiones hasta en un 25%. El reciclaje del acero, por su parte, reduce entre 60% y 80% el consumo energético y las emisiones asociadas, mientras que tecnologías como la reducción directa del hierro y los hornos de arco eléctrico alimentados con energías renovables tienen el potencial de reducir hasta en un 97% las emisiones derivadas de la producción primaria de acero.
En el caso del aluminio, la combinación de electricidad renovable y mayores tasas de reciclaje podría disminuir las emisiones y el consumo energético asociado del 70% al 90%. El vidrio avanza mediante procesos de producción electrificados y políticas de reciclaje más estrictas, mientras que el plástico requerirá mejores sistemas de reciclaje y el desarrollo de materiales biodegradables y de origen biológico.
La industria HVAC también forma parte de la solución
Extender la vida útil de los dispositivos HVAC reduce la necesidad de reemplazos y la generación de residuos, mientras que materiales como plásticos reciclados o de origen biológico, latón libre de plomo para válvulas y procesos de manufactura de menor impacto ambiental comienzan a convertirse en estándares del sector.
Las decisiones que tomemos hoy sobre materiales, diseño y tecnología tendrán efectos durante generaciones. Por esto, resulta relevante que empresas como Belimo, líder global en el desarrollo, fabricación y comercialización de dispositivos de campo para el control eficiente de energía en sistemas HVAC, impulsen esta conversación desde la innovación en actuadores para compuertas, válvulas de control, sensores y medidores. La descarbonización de las edificaciones se ha convertido en uno de los grandes desafíos para el futuro de las ciudades, la industria de la construcción y el medioambiente.
*Manager, District Sales – Mexico en Belimo Aircontrols (USA) Inc



