Edificios sustentables: cómo las certificaciones impulsan una nueva era de la construcción

Los edificios sustentables tienen impactos considerables en el desarrollo económico, el bienestar social, el medio ambiente, la productividad y la salud humana

Por Violeta Contreras

La Torre Reforma, la Torre BBVA o la Torre Mayor, en la Ciudad de México, además de por su diseño moderno, son lugares que destacan por considerarse edificios sustentables con certificación internacional. Son el testimonio de una nueva era de la construcción que busca ser más eficiente, inteligente y respetuosa con el medio ambiente.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), los edificios representan más del 60 por ciento de las emisiones de carbono en las ciudades, debido a su alto consumo de recursos y a la huella ecológica de su cadena de suministro (en materiales como el cemento, por ejemplo).

Por eso, la descarbonización de este sector se vuelve cada vez más un área de interés para gobiernos y empresas, a medida que se comprenden los beneficios de desarrollar edificaciones sustentabl

es. Los impactos son considerables y abarcan lo económico, el bienestar social, el medio ambiente, la productividad y la salud humana.

Existen diversas certificaciones a nivel global que evalúan, califican, avalan y promueven la construcción de edificios sustentables: LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), WELL Building Standard, EDGE (Excellence in Design for Greater Efficiencies), PCES (Programa de Certificación de Edificaciones Sustentables), EarthCheck, Living Building Challenge, NZEB (Net Zero Energy Building), BREEAM, Parksmart y Passivhaus resaltan entre las principales.

Cada una de ellas, con sus diferencias, se enfocan en medir el impacto ambiental de un edificio a lo largo de su ciclo de vida, tomando en cuenta elementos como la eficiencia energética, el consumo de agua, la calidad de aire, el uso de materiales sostenibles, los costos operativos, calidad de vida dentro de ellas, etc.

Fuente: WGBC

Hoy México es uno de los principales países con edificios certificados a nivel mundial, pues ocupa la sexta posición en el ranking del Green Building Council, creador de la certificación LEED. El país tiene más de 600 edificios certificados con esta validación..

En entrevista para Net Zero Community, Ulises Treviño, director General de la consultora Bioconstrucción y Energía Alternativa, destaca que “la edificación sustentable representa una gran oportunidad de desarrollo económico” y juega un importante papel en la salud, bienestar y productividad del ser humano. De alguna forma, enfatiza, los edificios sustentables son un testimonio que comunica a la ciudadanía la importancia de que los espacios que habitamos sean sustentables.

Aunque el país destaca por su creciente adopción de certificaciones para la edificación, e incluso se han implementado estímulos públicos para incrementarlas, aún existe un largo camino por recorrer y desafíos a superar para expandir su alcance.

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LEED, una de las más reconocidas

La certificación LEED es una de las más reconocidas en todo el mundo, que evalúa aspectos como el uso de materiales reciclados, la eficiencia energética, la calidad del aire en interiores y la gestión de residuos de la construcción.

Los objetivos de este sistema son reducir la contribución al cambio climático de los edificios, proteger y restaurar los recursos hídricos, promover ciclos de materiales sostenibles y regenerativos, mejorar la calidad de vida de la comunidad, proteger la biodiversidad y los servicios ecosistémicos, y mejorar la salud individual humana.

Esta certificación cuenta con diferentes sistemas de calificación según el tipo de construcción, ya sean viviendas, desarrollos vecinales, complejos de acondicionamiento, obras de mejora o ciudades enteras.

Hasta la fecha, es la certificación de mayor adopción en México. La Terminal 4 de Cancún, la  sede de Femexfut, la Torre BBVA, la Zona de Operación de HSBC y otros edificios del país cuentan con esta validación en diferentes categorías (oro, platino, plata).

Su relativa popularidad se debe a que el sector ya ha entendido que contar con ella mejora la plusvalía del inmueble, le da mayor reputación e incrementa el confort de quienes lo habitan. Una de las razones de su éxito es el grado de socialización que ha alcanzado respecto a sus cualidades y procesos.

Además, este sistema permite elegir qué grado de certificación (oro, platino o plata, por ejemplo) se alinea mejor con la visión y necesidades de cada proyecto. La red de consultoría y de proveedores alrededor de esta certificación también ya es extensa, lo cual facilita su adopción por parte de las empresas.

Ulises Treviño señala que LEED ha sido un parteaguas en el mundo de las certificaciones. “Ha logrado tener con éxito una alta exigencia técnica y esto se balancea con la valoración por parte del mercado”. Esta validación ha sido desarrollada y perfeccionada a lo largo de 20 años, basándose en estándares internacionales que también cumplen las normativas locales, enfatiza el experto.

Los edificios LEED se distinguen por su eficiencia energética, menores costos operativos, promoción de la salud y bienestar social. Incluso, su liderazgo a nivel mundial le ha valido que algunos gobiernos ya cuenten con políticas públicas que incentiven su adopción.

Sin embargo, esta certificación también enfrenta desafíos y cuestionamientos a su implementación. Aún existe la percepción en las empresas de que puede ser muy costoso adoptar prácticas de construcción sostenible y comprar materiales certificados; que los procesos son complejos y tardados, e incluso hay críticas respecto a que no hay una garantía del rendimiento dado que la validación no asegura que una edificación se mantendrá de forma sostenible a largo plazo.

WELL Building Standard: el bienestar primero

Otra de las certificaciones más importantes en el mercado es WELL, centrada en el bienestar humano. Este sistema es el que pone un énfasis especial en las personas y cómo los edificios que habitan impactan en su bienestar mental, emocional y físico.

“Cuando los edificios son saludables, las personas son más productivas y son más felices”, y también este tipo de edificios van a obtener una plusvalía más alta, asegura para Net Zero Community Janera Soerel, directora senior de Desarrollo de Mercado Global Inmobiliario de International Well Building Institute.

Esta certificación fue creada por médicos, lo cual explica su énfasis en la salud. Se orienta a crear ambientes saludables para vivir y trabajar, combinando las mejores prácticas de diseño y construcción con investigación científica, puntualiza la especialista.

La validación evalúa aspectos como la iluminación, la calidad del aire, el agua, el confort, la nutrición, así como el bienestar físico y mental. Hay varias versiones de la certificación y, según cada una de ellas, se toman en cuenta también otros elementos como el sonido, los materiales, el confort térmico y la comunidad.

Soerel explica que la pandemia por la Covid-19 provocó un aumento en la adopción de esta certificación, ya que se hizo más evidente la trascendencia de contar con edificios saludables. Sólo en México hay más de 30 millones de metros cuadrados validados por los diferentes ratings WELL y mil 800 locaciones.

No obstante, la especialista reconoce que en el país existen todavía pocos edificios con la certificación WELL ―distinta a los ratings (una especie de calificación sobre un subconjunto de estrategias relacionadas con el bienestar). “Tenemos muchísimos ratings en México pero tenemos muy pocas certificaciones”, comenta.

Para la directora senior, esto se debe a que las pruebas de rendimiento para esta certificación no son muy sencillas de llevar a cabo en América Latina, debido a que no hay agentes de prueba ni consultores de sostenibilidad suficientes en la región.

“También es una cuestión de training. Hay mucha gente que aún no conoce WELL y también los consultores de sostenibilidad no están muy familiarizados. Tenemos en el mundo y en México algunas compañías como enterprise providers con los que estamos haciendo training para el mercado mexicano”.

Living Building Challenge

Aun con un largo camino por recorrer para expandir su adopción por el mundo, la certificación Living Building Challenge busca promover la construcción de espacios regenerativos; es decir, que sean autosuficientes y ecológicos y apunten a neutralizar sus emisiones de carbono.

Esta validación creada por el International Living Future Institute tiene un enfoque holístico que toma en cuenta el diseño, la ingeniería, la planificación, la arquitectura del paisaje y el interiorismo. Para evaluar a los edificios, se analizan siete categorías: el lugar, el agua, la energía, los materiales, la equidad, la belleza y la salud y felicidad.

De acuerdo con el Instituto, ya hay más de 800 edificios certificados o registrados en el mundo, lo equivalente a 55 millones de metros cuadrados, y también mil productos etiquetados. Si bien este estándar no ha alcanzado las dimensiones de LEED ni WELL, goza de una importante reputación por buscar que las construcción alcancen una armonía completa con el entorno y los ecosistemas.

El Instituto es muy riguroso en la inspección de cumplimiento de los requisitos que se consideran para otorgar la certificación. Además, al cumplir el año lleva a cabo nuevas evaluaciones para verificar que los imperativos se cumplan realmente.

Ulises Treviño expone que conseguir esta certificación es sumamente complejo, pues requieren un alto nivel de especialización y mucho tiempo y recursos para alcanzar el enfoque integral que propone. Aunado a ello, puede ser difícil adaptar las exigencias de esta validación con las necesidades de un proyecto en específico.

Aunque los proyectos con esta certificación todavía son pocos por estas razones, se trata de uno de los sistemas más ambiciosos del mundo, que apuestan por una transformación radical para la edificación sustentable.

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Si bien estas certificaciones no son las únicas en el mundo, pues en los últimos años se han creado nuevos sistemas con enfoques específicos e incluso algunos gobiernos brindan programas de certificación voluntarios, reflejan las diferentes estadías en las que se encuentra este sector.

Cada uno ha avanzado a un ritmo distinto en su adopción alrededor del mundo. LEED sigue siendo el sistema líder, pero también han aparecido certificaciones innovadoras y disruptivas como WELL, Living Building Challenge y EDGE ―esta última promovida por la Corporación Financiera Internacional, miembro del Banco Mundial.

En cualquier caso, las certificaciones de edificios sustentables enfrentan algunos retos similares como lo es la promoción de mayor conciencia acerca de su relevancia y funcionamiento, la modernización de los reglamentos de construcción locales y la exigencia del cumplimiento de normas nacionales.

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